Si no podemos
parar al sol, ¡que gire más de prisa!
Andrew Marvell.“To His Coy Mistress”
El periodista Chiche Gelblung dice que ahora los días son más cortos que antes porque nos robaron horas. Según su teoría conspirativa – que improvisa como tantas otras con mucho humor en su programa de radio “Hola Chiche”- los días actuales tienen menos de 24 horas. Alguien, algo, alguna organización siniestra (no lo explica), fue quitándonos minutos del día hasta hacerlo más breves. Lo hicieron casi sin que nos diéramos cuenta. La hipótesis de Chiche quedaría demostrada por el hecho que cada vez más gente percibe que los días de hoy alcanzan para hacer menos cosas que los días de antes.
Aceleración
Lo que pasa con el tiempo es algo parecido a lo que pasa con el dinero y la inflación. En este caso sería la inflación del tiempo, por la cual con la misma cantidad de horas en las que antes hacíamos mucho, podemos hacer menos.
Pero no es una fantasía, en la actualidad todos los ciclos son mucho más cortos, y eso nos afecta. Por ejemplo, la secuencia que separa a la serie formada por las vacaciones, comienzo de clases, comienzo del invierno, vacaciones de invierno, primavera y Navidad, resulta más veloz que en el pasado. No termina aun una estación cuando para el mercado ya empezó la otra. La aceleración no es una sensación subjetiva, es completamente real.
Un ejemplo. Este año en la primera semana de noviembre muchos locales empezaron a vender adornos navideños. Más de un mes antes de la tradicional fecha para armar el árbol de Navidad -que es el 8 de diciembre- y casi dos meses antes de las Fiestas, los supermercados se llenaron de bolas rojas, doradas, árboles de plástico y toda la miscelánea Ártica. El efecto es perturbador para nuestra percepción del tiempo porque parece inminente algo que todavía es remoto.
Contradiciendo un poco a Chiche Gelblung, probablemente no sea que tenemos menos tiempo, sino que nos acostumbramos a financiarlo. Al adelantar los ciclos de venta comenzamos a vivir en un tiempo en el que aún no estamos, gastamos a crédito.
Viernes Negro
En Estados Unidos, tradicionalmente la temporada de compras de Navidad comienza el primer viernes después del Día de Acción de Gracias. Este año el Viernes Negro (así se llama a al día en que los minoristas realizan ventas con descuentos espectaculares) es el 25 de noviembre. Pero según un artículo de MSNBC esa fecha en la práctica se está adelantando y muchos minoristas empiezan a dar descuentos promocionales de Navidad antes con el objetivo de captar a los compradores que prefieren pagar un poco más a tener que sufrir la locura de las compras que sobreviene el Viernes Negro. El término locura puede parecer una exageración si antes no viste lo que pasa, por ejemplo, un Viernes Negro en un Wal-mart:
Comer en Navidad
Si la Navidad ya llegó -está en las vidrieras y en los supermercados- empecemos a pensar qué vamos a comer esa noche. En la tradición argentina no se trata de una fecha muy creativa para el menú: Pavos, pollos, carnes frías, lechón, matambre relleno y vitel toné (en la encuesta del año pasado de Cukmi el 82% dijo comer matambre), helado,ensaladas de frutas, pan dulce, turrón y frutas secas. Más o menos, estos son los platos que estarán en la mayoría de las casas. Pero podría ser distinto.
Porque ahora los relojes corren más rápido, porque nos robaron horas del día, o financiamos el futuro, preguntémonos: ¿Qué comidas podrían romper semejante rutina? Pensemos ahora, porque dentro de un rato es Navidad.
Etiquetas: aceleración, cenas, navidad, tiempo, viernes negro













1 febrero, 2012 a las 19:23
Ana dijo:
Seguramente será rteiiraetvo… pero lo tenía grabado (se me jorobó internet en su día) y me ha dado por “colocarlo” donde estaba previsto haberlo escrito… en su momento.A través de un aparato de Tv “el animal humano y el humano animal” “sólo” puede percibir sonidos e imágenes… aunque fueran en movimiento.…Y los “sonidos” (por suerte o por desgracia) incluyen el particular “canto” de los humanos: el habla… Un tipo de comunicación intencionada que transmite, transforma, imita y manipula sensaciones y sentimientos…Y, usted me va a perdonar o a agradecer que, casi, casi, le lleve un poco la contraria, doctor Muiño; pero ¿no le parece que, si bien no, exactamente, una “televisión”, sí habrían algunos “programas” “puramente sensoriales”…?Recuerdo, en plan Naturaleza, una película-documental -con el nombre de una palabra amerindia (“oyayiskasun”: no era así; pero, onomatopéyicamente, se le parecía bastante)- en el que sólo había imágenes de nuestro planeta (casi siempre aéreas y en frenético movimiento) y, de fondo, una composición medio musical en la que, la única palabra que se iba repitiendo era “ésa”. Se exhibió en cines. Era fabulosa. No “decía” nada; pero rezumaba a “Gaia” por todos lados… y te hacía sentir terrícola (como patriota) y te hacía sentir culpable por pertenecer a la especie que se la está cargando… que se la va a cargar irremisiblemente. Ustedes-vosotros me váis a perdonar; pero ¿qué se entiende por “sensorial”? El mismo Muiño nos habla, por un lado, de “estímulos” que “relajan, activan, aburren o desagradan”. Por otro, se concreta mucho más en las “sensaciones puras”, como “escuchar el sonido del agua, sentir la caricia del viento o percibir el olor de un fogón”.Ese tipo de sensaciones puede que sean puras; pero, para nada, simples… sino muy complejas. Sobre todo, considerándolas……..?