
La escena se repite: un grupo de gente alrededor de una mesa, conversación agitada y permanentes interrupciones de los comensales para chequear su celular y –eventualmente– contestar un mensaje o atender una llamada. Para resolverlo, un juego no apto para débiles: The Phone Stack o “Don´t be a d*ck during meals” (“Apilando telefonos” o “no seas un pelotudo en las comidas”).
La cosa es así: en un restorán, al terminar de pedir la comida, cada uno pone su teléfono boca abajo sobre la mesa. Se pueden apilar en el medio o no. La consigna es que nadie puede tomarlos para mirar mensajes, mucho menos contestar. El que no resista la tentación, pierde y paga la cuenta de todos. Si nadie pierde, ganan todos y cada uno paga su parte. La propuesta fue lanzada en tumblr.com por Brian Perez, también conocido como LilB, en Los Angeles, EE.UU. Según dice, se le ocurrió porque estaba cansado de ser ignorado durante las cenas con amigos. “Nuestro propósito inicial fue sacar a todos de sus teléfonos, y liberarlos de twitter, FB y los mensajes de texto, e impulsar las conversaciones.” Perez también aclara que aunque no es necesario hacer una torre con los teléfonos, basta que estén dados vuelta sobre la mesa, “la pila le suma dramatismo al juego”.
Como escribió el periodista Anthony Ha, en Techcrunch, un medio especializado en tecnología, el juego puede ser interpretado de muchas maneras. La más obvia es que surge como protesta al incesante e irreflexivo uso de los teléfonos durante reuniones sociales. Pero también puede considerarse que reconoce una nueva realidad y pone a prueba nuestra voluntad. “Personalmente, me gusta pensar que es un ejercicio de libre mercado. Después de todo, a la gente le encanta decir: ‘Disculpame, pero tengo que atender’. ¿Tenés que hacerlo? ¿Realmente? ¿Es tan importante? Bueno, entonces paga”, concluye.
Para muchos “The Phone Stack” es un brillante ejemplo de ingeniería social, disfrazada de juego de bar. Saca al teléfono del bolsillo, donde uno puede espiarlo esperando que nadie se de cuenta, y lo coloca en el centro de la atención todo el tiempo. “De repente, tomar el teléfono se convierte en la gran cosa que siempre hemos sabido secretamente que es. Y lo que es más importante, tiene consecuencias. Pero si, después del tercer ring, decidís que la llamada es más importante que lo que está pasando en la mesa, podés estar seguro de que tus amigos no lo van a objetar.”, dice Kempt.com, una publicación dedicadas a hombres urbanos.
Foto: IHOP Cell Phone Meal Family. Artotem Flickr CC
Según Perez, su creador, “la premisa básica es abrir a la genta a la idea de mantenerse activos y atentos unos a otros”. Después de todo es un juego. Tratar de imponer la “etiqueta telefónica” en una comida no debería convertir en un conflicto. “Es más un concepto divertido en esta nueva era de vida high tech. A fin de cuentas, la conversación es la condimento de la vida. ¿Vale ese mensaje de texto el costo de la cena de toda la mesa?”
Reglas del juego:
- El juego comienza cuando ya todos pidieron la comida.
- Todos deben de colocar sus teléfonos al centro de la mesa.
- La primer persona que lo toca o voltea pierde.
- Quien pierda paga la cuenta.
- Cada uno paga su consumo si la cuenta llega antes de que nadie revise su teléfono móvil.
Etiquetas: cenas, comportamiento, cultura, teléfonos







21 mayo, 2013 a las 1:37
¡A que NO me sueltas! | ¡A que NO me sueltas!
[...] juego a la hora de comer: el que toca el teléfono paga la cuenta. Consultado en el portal web: http://cukmi.com/nuevo-juego-a-la-hora-de-comer-el-que-toca-el-telefono-paga-la-cuenta/ Compártelo:TwitterFacebookMe gusta:Me gusta Cargando… Guarda el enlace [...]