Un ghostwriter (escritor fantasma) es un autor que escribe libros, informes, ensayos, artículos periodísticos, a pedido de un tercero, la mayoría de las veces sin dar a conocer su participación ni su identidad. Sus obras son acreditadas a todo tipo de celebridades, como políticos, deportistas o directores de cine, que no las han escrito, pero que por lo general actuaron como fuente de información, transmitieron sus conocimiento, confesiones, anécdotas e ideas, que posteriormente desarrollaron los escritores ocultos en los libros que llevan sus firmas.
Es una tarea amarga, sobre todo si se tiene en cuenta que en algunos casos los escritores fantasma sí son los verdaderos y únicos autores de lo que sale publicado. Desde hace décadas los autores fantasma se transformaron en un tipo de creador fundamental para mantener la dinámica del negocio editorial que demanda cada vez más y más libros.
Algunos escritores famosos fueron ghostwriters. Por ejemplo, H.P. Lovecraft fue el escritor fantasma detrás de un relato autobiográfico del escapista Harry Houdini en el libro “Under de Pyramids”. Pero lo común es que sea al revés, es decir, que un desconocido sea el verdadero autor de una historia o un libro famoso. Así pasó con Star Wars, acreditada a George Lucas, pero escrita en realidad por Alan Dean Foster. También detrás de algunos autores muy prolíficos cunde la idea de que existe un ejército de escritores ocultos. El ejemplo más conocido en el que recae estas sospechas es Stephen King.
Las historias de escritores fantasma llegan al mismísimo William Shakespeare, del que varias investigaciones creen haber probado que no fue el verdadero autor de sus obras, tal cual lo plantea la película Anonymous
Más libros de cocina = más escritores fantasma
El libro de Paltrow y Bloomfield, escritos por ghostwriters
En 2011, la única categoría de libros de no-ficción que creció en Estados Unidos fueron los libros de cocina, que incrementaron sus ventas en un 7% con respecto al año anterior. Es que hay un boom de ventas de libros de cocina y aplicaciones para tabletas y smartphones, que algunos especialistas asocian al deseo creciente de cocinar en casa (por razones económicas o de salud) y a la ausencia de conocimientos de cocina que tiene toda una generación para llevar a cabo esa tarea.
Por una razón o por otra, los “foodstars” y las celebridades encontraron que sus conocimientos sobre cocina son requeridos por los medios de comunicación y por las editoriales de libros y, dispuestos a aprovechar su fama, comenzaron a producir libros de cocina. ¿Pero cómo? ¿En qué tiempo libre un famoso chef que dirige su exclusivo restaurante, tiene un programa de televisión semanal, asesora empresas de alimentos, diseña el menú de una empresa de catering para eventos, viaja y participa de comerciales de televisión, etc, puede escribir un libro de cocina?
Nunca.
Una nota publicada de Julia Moskin en The New York Times se encarga de las confesiones de algunos autores que tuvieron que llevar a cabo la tarea (por momentos penosa) de ser escritores ocultos de cocineros famosos: “I Was a Cookbook Ghostwriter” (Yo fui un escritor fantasma de un libro de cocina). Allí describe cómo un ejército de colaboradores intentan interpretar el conocimiento de estos chefs con anotaciones, entrevistas y observaciones, para después convertirlas en un libro de cocina.
Los autores fantasma de libros de cocina cocina convierten en autor a alguien que no lo es. Si se lo piensa, es muy razonable. No hay nada que le de especiales atribuciones a un buen cocinero para escribir un libro (hay casos excepcionales como el de Anthony Bourdain). Pero un chef no tendría porqué tener esa capacidad de contar sus propias anécdotas por escrito y a la vez coordinar sus múltiples tareas con la producción de recetas que un libro requiere.
Según Moskin, el trabajo del “ghostwriter” de un libro de cocina, en realidad consiste más en extraer el libro del cocinero que simplemente tomar anotaciones y observar:
En la mayoría de los casos, el trabajo de un escritor fantasma consiste en producir un libro creíble desde el aire enrarecido de la mente de un cocinero y un menú . Debe engatusarlo y sondearlo para obtener ideas y anécdotas de él por cualquier medio que sea necesario.
La escritora oculta Julia Turshen -que escribió el libro de cocina de Gwyneth Paltrow- dice que la ignorancia es una de las principales habilidades que tiene que tener un buen escritor oculto de un libro de cocina. Eso le permite concentrarse y contar correctamente los “pasos difíciles” para lectores que probablemente serán tan ignorantes como el propio escritor fantasma.








20 marzo, 2012 a las 22:34
Luli dijo:
A mi me gusta narda porque tiene un tono y estilo que sabes q hay una persona
detras