Comer juntos es un acto de confianza. En algunas ocasiones los máximos responsables de un país y sus comitivas cenan juntos como una forma de declaración política. Si darse la mano y sonreír para una fotografía puede ser un acto político de magnitud internacional, comer juntos es la más acabada demostración que puede hacerse de las buenas relaciones entre naciones.
El 8 de enero de 1992, durante una cena que reunió al entonces presidente de los Estados Unidos George H.W. Bush y al primer ministro japonés Kiichi Miyazawa, sucedió el más incómodo incidente registrado en una cena de Estado.

En aquella oportunidad, el presidente George Bush colapsó por sorpresa (como dice The New York Times) y vomitó toda su cena sobre las piernas del primer ministro japonés. El asunto fue captado por las cámaras de televisión, pero las imágenes se reprodujeron una sola vez en la televisión norteamericana. El video de abajo recuerda qué pasó. En el final incluye una desopilante versión del incidente que hizo “Saturday Night Live”:
Pero más allá de este caso que alteró todas las reglas del protocolo y de la interpretación política, debe recordarse que las cenas de Estado son siempre una cosa muy seria. Días atrás se produjo la cena más poderosa que puede realizarse en la actualidad en todo el planeta. Comieron en la Casa Blanca los mandatarios de Estados Unidos y China. La periodista Marcela Mazzei cuenta en Cukmi detalles y parte de la logística de la famosa “State Dinner” de la Casa Blanca.
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“State Dinner”, la Cena de Estado
Por MARCELA MAZZEI
Tal cual lo indica el protocolo, hay diferentes instancias en las que el presidente de los Estados Unidos recibe a su par de otra nación. Una de ellas, la más solemne, es la Visita de Estado. Y cada vez que ocurre, además de intensas reuniones políticas y comerciales, se celebra en la Casa Blanca la State Dinner o Cena de Estado, un banquete en que el anfitrión homenajea al visitante con un menú especial y, a diferencia de otras cenas oficiales, es el gobierno federal el que corre con todos los gastos. Los círculos diplomáticos, por su parte, se disputan una invitación que los ubique cerca del poder, es decir, en un asiento cercano al jefe de Estado.
Hasta el momento, la Administración Obama celebró tres Cenas de Estado y en todas hubo una larga lista de invitados famosos (en la última más de 200), música en vivo y notas de color que se esparcieron de forma viral.
La cena de Estado es, ante todo, una comida, y el agasajo está en íntima relación con el esmero puesto en la confección de un menú sofisticado, sabroso y atento a las relaciones bilaterales. A diferencia de las cenas de Estado anteriores, cuando los Obama contrataron los servicios de chefs externos que celebraron la cocina del país invitado con elementos de la cocina estadounidense, en esta ocasión fueron Cristeta Comerford, la Chef Ejecutiva de la Casa Blanca desde 2005 y el pastelero William Yosses los responsables del menú en que destacaron la langosta y el pastel de manzanas, en la búsqueda de “la quintaesencia de lo estadounidense”. El toque oriental, en esta ocasión, estuvo en la decoración del salón, ya que la velada musical estuvo dedicada al jazz.
¿Qué comieron?
La Casa Blanca dio a conocer el menú y todos los detalles que rodean a la cena de Estado en el programa oficial:
El momento del brindis oficial:
El protocolo
Para evitar confusiones a partir de las diversas costumbres que todo el mundo tiene al sentarse a la mesa, en una Cena de Estado se sigue el más estricto protocolo, y son los empleados especializados del Departamento de Estado los que velan porque su estructura se mantenga invariable. La Primera Dama y su equipo se encargan de los detalles que sí varían, como la confección de las listas de invitados, su distribución en las mesas, los arreglos florales y, sobre todo, el menú.
Michelle Obama -que declara tener un gran compromiso con la alimentación sana- utiliza para la cena alimentos frescos, sustentables y regionales, muchos de ellos provenientes de la White House Kitchen Garden, la huerta orgánica que creó en marzo de 2009 en los jardines de la Casa Blanca como complemento del plan de alimentación para niños. Además, desde 2007 –cuando Walter Scheib era Chef Ejecutivo– el menú se complementa con los vegetales orgánicos que produce hace 40 años The Chef’s Garden, una pequeña huerta familiar de Huron, Ohio, que están libres de pesticidas, productos químicos y abonos animales, y se consumen dentro de las 24 horas de cosechados.
Aunque no figura en el menú, junto a la langosta fueron servidos unos canapés con una selección de pescados y mariscos frescos, incluyendo trucha ahumada de Idaho y camarones de Ipswich Bay, Massachusetts. Como complementos, se utilizaron la miel recolectada en los jardines de la Casa Blanca para el postre y las hierbas frescas como tomillo, romero y salvia que se utilizaron para la reducción de las salsas, los sabrosos canapés y otros platos salados.
Marcus Samuelsson fue el invitado de honor a la primera State Dinner que ofrecieron los Obama en la Casa Blanca en honor al Primer Ministro de la India Dr. Manmohan Singh (acá su menú completo), y Rick Bayless fue el que aportó su saber en la segunda, en honor al Presidente mexicano Felipe Calderón (con menú mexicano-estadounidense).
En el pasado, las Cenas de Estado también marcaron el pulso de la cultura estadounidense, y mientras el pionero Grant estaba convencido que un pavo más grande que el de la mesa de los vecinos hacía la diferencia en el menú de Estado, en 1939 Franklin y Eleanor Roosevelt sorprendieron a la Reina de Inglaterra con su menú racionamiento de inicios de la Segunda Guerra Mundial: ¡un hot dog! En 1960, los Kennedy le mostraron al mundo cuán sofisticados, chic y eruditos podían ser también en su país con un menú a la moda francesa de la época: medallones de salmón, asado de cordero con verduras, ensalada con queso brie y petits fours.
Todos los elementos que intervienen en una Cena de Estado, del show musical a la moda, del protocolo a los invitados y de la comida a la hospitalidad, hablan de poder. A propósito de su primera Cena de Estado como Primera Dama, Michelle Obama declaró que en cada visita oficial junto a su marido se había conmovido “por la calidez y hospitalidad” de sus anfitriones y deseaba estar a la altura en ese papel. El propio Walter Scheib, en su libro White House Chef: Eleven Years, Two Presidents, One Kitchen, escribió: ”Las Cenas de Estado no son sólo una oportunidad para mostrar hospitalidad, se trata de una vidriera para los alimentos y los vinos de Estados Unidos ante el mundo”.
Etiquetas: Cena de Estado, diplomacia, protocolo, State Dinner








29 enero, 2011 a las 21:59
Nicolas Plager dijo:
jajajaj yo le tuve que cocinar varias veces a Bush,,,,jajajaj
http://www.fabio.com.ar/concurso-verfoto.php?id_foto=16