Para recaudar dinero, su creador describió al ingenioso objeto como “un recipiente de infusión simple y hermoso que se puede utilizar para cócteles, aceites, tés o cualquier infusión imaginable”. Buscaba recaudar un poco menos de U$S 30.000 y superó rápidamente los U$S 200.000. Cukmi entrevistó al famoso diseñador Martin Kastner para conocer detalles de “Porthole” (ojo de buey), el revolucionario recipiente:
Se puede usar para crear tragos, aceites, tés, aderezos, limonadas, cafés o cualquier infusión. Como un ojo de buey, el gran atractivo de esta vasija, diseñada por Martin Kastner del estudio Crucial Detail, es que nos permite mirar lo que sino estaría vedado. Espiar la transformación de los componentes de una infusión. Enriquecer el ritual que tiene que ver con prepararlo, verlo decantar y servirlo. Gracias a una campaña de búsqueda de inversores en Kickstarter, pronto podría estar disponible para que lo sumemos a nuestros “lujos personales”.
El Porhole desarmado. Se trata de un aro que tiene dos tapas de vidrios. Para crear una infusión se quita una de las tapas, se acuesta el recipiente, se colocan los ingredientes, se cierra la tapa, y luego se coloca el líquido. Esta disposición permite además de utilizar ingredientes que no entrarían por el pico de una botella, crear hermosas composiciones.
La idea detrás del “Porthole” (ojo de buey, en inglés) nació durante una conversación de Kastner con los chefs del bar de The Aviary, en Chicago, mientras preparaban la apertura de ese restaurante. “Estábamos discutiendo sobre ‘infusiones rápidas’ –tragos que evolucionan durante el tiempo que se demora en servirlos– y se me ocurrió que lo que estábamos buscando era una ventana hacia otro mundo, espacio y tiempo.”, explica Kastner, reconocido diseñador que ha sido premiado por sus creaciones y conceptos para la vajilla del restaurante Alinea de Chicago, y que está en la lista de los 100 individuos más influyentes del diseño contemporáneo de la publicación “The future laboratory”. “Entonces vino a mi mente la imagen del ojo de buey del submarino de la película ‘El fabuloso mundo de Julio Verne’ de Karel Zeman, de 1958, y eso marcó la dirección del diseño.”
Tres ejemplos que muestran lo bellas que pueden resultar los ingredientes colocados en Porhole
La primera edición del Porthole se hizo artesanalmente en el estudio de Kastner, para abastecer exclusivamente a The Aviary. En ese restaurante fueron usados para crear, exhibir y servir una gran variedad de infusiones de temporada que iban modificándose con el correr de los minutos.
Desde su debut, hace poco más de un año, el Porthole recibió mucha atención. Los tragos servidos en él aparecieron en muchas revistas y medios especializados. Incluso muchos clientes de The Aviary preguntaron donde podían comprar uno, y hasta hubo quien –ante la imposibilidad de adquirir el suyo– se llevó uno “prestado”.
Tanto entusiasmo llevó a sus creadores a pensar en una producción más masiva que permitiera llevarlos a los hogares. En pequeña escala, cada Porthole tenía un costo cercano a los 400 dólares. Para una segunda etapa, sus creadores revisaron tecnologías de producción en mayor volumen y rediseñaron algunos de sus componentes de modo de alcanzar su precio meta de 100 dólares. Así llegaron a una versión final apta para lavaplatos, durable y fácil de usar, con capacidad para 390 ml de líquido, hecha de vidrio templado y acero inoxidable, y con una pequeño tapón de silicona para impedir que se derrame el líquido que contiene.
Como industrializar su producción requería una inversión inicial de US$ 28.500, lanzaron una campaña en el site Kickstarter para reunir esos fondos. En pocas horas superaron esa cifra, y en 10 días ya habían acumulado más de US$ 200.000 dólares de apoyo para su inversión (y seguirán sumando hasta el 7 de septiembre). Tras este primer gran paso masivo, su creador, Martin Kastner, habló desde Chicago con Cukmi.
CUKMI-Menos de una semana después del comienzo de la campaña de búsqueda de inversores en Kickstarter juntaron más de 5 veces el valor necesario para llevar el Porthole a los hogares. ¿Cómo modifica este empujón sus planes para el
Porthole?
MARTIN-No cambia para nada el producto, aunque sí nos tenemos que replantear cómo vamos a manejar la demanda y una producción mucho mayor de la que pensábamos hacer en una primera etapa.
CUKMI- ¿Cómo y dónde planean venderlo?
MARTIN- La producción inicial va a tener que responder a la demanda de quienes están patrocinando este lanzamiento desde Kickstarter. Realmente, por la dimensión de apoyo recibido, no hemos podido ni volver a hacer los números finales. Mi objetivo inicial era cubrir los costos de producción y ofrecérselos a quienes lo habían solicitado de manera directa. Se nos han acercado algunos distribuidores y minorista pero aún no hemos tomado ninguna decisión sobre sus canales de venta.
CUKMI-¿Va a ser un lujo o un objeto accesible?
MARTIN- La idea es que pueda estar presente en los hogares, pero no tengo aún los números finales de costos.
CUKMI- Han dicho que sirve para hacer tragos, aceites, tés y cualquier otro tipo de infusiones. ¿Se pueden poner líquidos calientes en esta vasija?
MARTIN- Sí, pero fue diseñada originalmente para infusiones frías o a temperatura ambiente, así que no tiene una manija ni aislación para poder agarrarla si lo que tiene adentro está a una temperatura alta.
CUKMI-Para vos, ¿cuál es la mejor infusión que se puede preparar en el Porthole?
Me parece que las infusiones con aceite y los tragos (aperitivos o digestivos) son las que más provecho le sacan.
CUKMI- En varias entrevistas dijiste que para su diseño te inspiraste en el ojo de buey del submarino de la película “El fabuloso mundo de Julio Verne”, de Karel Zeman. ¿Por qué creés que este tipo de ventanas son tan atractivas para nosotros?
MARTIN- El Porthole es una ventana a un mundo diferente, uno en el que no podemos ingresar, que sólo podemos observar. De ahí la intriga.
Gracias a Nicolás Piccoli x el link!
Etiquetas: diseño, inventos, recipientes







22 agosto, 2012 a las 16:37
Lorenzo Alfonso Lescano dijo:
Una innovación para la cocina muy interesante; pero de un costo para el consumidor
demasiado elevado. Este tipo de adminículos debería estar al alcance de todos y
“todas”.