No deberÃa usarse el freezer como un depósito de sobras, sino como una alacena de comida fresca. Lo que siguen son algunas ideas que te van a servir para tener albahaca o menta cuando nadie tiene, tomates maduros listos para usar, un concentrado de vino para enriquecer tu salsa, arroz listo! y una mermelada riquÃsima que se hace en 10 minutos.
Hierbas siempre frescas en cubitos

La albahaca y la menta, hierbas que se consiguen fácilmente en verano, son costosas fuera de temporada y difÃciles de encontrar incluso en el supermercado. Lo que puede solucionarse con una particular técnica de congelado, no solamente útil en invierno sino para preservar las hierbas que en general no llegamos a utilizar en una sola comida y se descomponen. El método para congelar la albahaca funciona también para la menta.
Se hace asÃ:
- Con un par de tijeras de cocina, separar las hojas de los tallos (si se trata de una planta, quitarle todas las hojas solo al final de la temporada; al comienzo, sólo las primeras seis de cada tallo).
- Lavar y secar las hojas, ponerlas en una procesadora, pulsar hasta que estén cortadas, agregar una cucharada de aceite de oliva, pulsar una vez más.
- Luego, con una cuchara rellenar las bandejas de cubitos de hielo con la mezcla de albahaca y aceite.
- Congelar una noche completa.
- Quitar los cubitos de las cubeteras y transferirlos a una bolsa de plástico. (El tomillo y el romero, más resistentes, se pueden guardar en el freezer directamente en bolsas de plástico directo de la planta).
Pelar tomates frescos congelándolos
La clásica técnica de pelar los tomates frescos sumergiéndolos un rato en agua hirviendo puede ser un poco molesta con tanto calor, además de algo trabajoso y con el riesgo de quemaduras. En su libro El corazón del alcaucil (Heart of the Artichoke), el reconocido chef David Tanis recomienda congelar bolsas enteras de tomates frescos en temporada para hacer salsas y sopas durante todo el año. Y en realidad los prefiere a los tomates en lata (sobre todo cuando los enlatados están en la mira por los riesgos de provocar cáncer e impotencia). Se descongelan a temperatura ambiente sin problemas y una vez descongelados, la piel se desliza sin mayores inconvenientes. Esta técnica es muy útil si se necesitan unos pocos tomates para una receta, o cuando se están poniendo muy maduros y no vamos a usarlos: van directo al freezer hasta que llegue su turno.
Restos de vino para animar una salsa
Mary Berry, celebridad de la cocina británica, es jurado en uno de los tantos programas de competencias gastronómicas de la BBC y publicó un libro con tips de su propia cocina. “Uso el freezer como alacena”, asegura. “Siempre tengo la leche y el pan ahà –porque vivo en el campo y no siempre tengo ganas de viajar al mercado–, asà como la sopa casera, una bolsa grande de pan frito hecho en casa y los frutos secos: piñones, nueces, pecán, que conservan su sabor durante cinco años si están bien envueltos. Y si tengo vino sobrante en una botella, lo reduzco (en una olla pequeña a fuego lento, para que quede concentrado) y luego lo congelo en cubeteras, que es genial para añadir a la salsa: levanta el ánimo”.
Arroz integral siempre listo

Dependiendo de la cantidad, cocinar arroz blanco demanda entre 15 y 20 minutos. Pero cocinar arroz  integral puede demorar entre 30 y 40 minutos. Por eso es una buena idea si se quiere comer arroz integral seguido, hacer grandes cantidades y congelarlo en porciones individuales. La idea no es gran cosa, una vez listo con una cuchara separar porciones de arroz  y colocar en el centro de cuadrados de film plástico. Anudar y poner en una bolsa grande en el freezer. Acá la idea es facilitar una metodologÃa para incorporar a la dieta un alimento clave: el arroz integral.
Importante: Para descongelar, bajar la bolsa a la heladera y dejar reposar hasta que se puede desatar sin que quede el plástico pegado. Una vez abierto, colocarlo en una bowl y descongelar en el microondas durante 1-2 minutos.
Otra idea:  Si hay chicos se puede congelar pequeñas porciones en moldes con formas:
Mermelada sin cocción con frutas de verano
Duraznos, damascos, frutillas, melones… incluso tomates: para preservar el sabor del verano para cuando llegue el otoño, una técnica transforma las frutas frescas en mermelada sin pasar por el fuego, como propone Kumiko Mitarai del sitio Serious Eats.
Se hace asÃ:
- Triturar la fruta madura en una cacerola con un pisapapas (también con batidora o procesadora, pero sin hacerlo puré). Para experimentar, comenzar con 2 tazas de fruta triturada. Luego se puede hacer el doble. La regla de oro: 1 kilo de fruta sin carozos serán 2 tazas de fruta triturada.
- Añadir jugo de limón, una cucharada cada 2 tazas de fruta triturada, a las frutas de baja acidez, como los duraznos y damascos.
- Por cada dos tazas, entre ½ y una taza de azúcar común.
- Se puede combinar sabores agregando hierbas como albahaca, menta picada, una pizca de jengibre fresco rallado o una pizca de canela.
- Agregar la pectina (1 ½ cucharadas) disuelta en tres cucharadas de agua caliente y mezclar bien con la fruta (se consigue en casas de resposterÃa, como Doña Clara).
- Rellenar frascos limpios y secos y dejar reposar en la heladera durante la noche, donde duran hasta dos semanas. Para llevarlos al freezer, donde pueden estar hasta un año, los recipientes tienen que ser de plástico o los de vidrio de boca ancha con lados rectos (asà resisten el agrietamiento cuando se congela).











4 mayo, 2013 a las 21:00
Gastrosaurus Rex dijo:
Me sirvio mucho lo del tomate, siendo cocinero trabajar con agua hirviendo puede ser “un poco molesta con tanto calor, además de algo trabajoso y con el riesgo de quemaduras.” por eso cocino todo al freezer, asados, pizzas, empanadas y hasta guisos al freezer. De esta manera ya no hay riesgos de nada.