El video de arriba es un nuevo “comercial” para Internet realizado sobre un monólogo genial del comediante Fernando Sanjiao. Es interesante notar que atraviesa mucho de los tópicos incómodos que todos conocen asociados a la cena de Nochebuena, pero omite el que ahora produce más desencuentros. Según la tradición de las buenas costumbres, a la hora de comer siempre se deben evitar las conversaciones con temas que incluyan enfermedades, sexo, religión o política. Pero en los últimos tiempos la política parece haber adquirido un potencial explosivo que supera como impertinente a todos los demás. No hablar de política en la cena familiar más importante del año no es una cuestión de buen gusto, sino de supervivencia del vínculo de sus miembros.
En una encuesta realizada por Cukmi el año pasado sobre este tema, el 58% dijo que en su familia existían “diferencias políticas importantes”, y más de la mitad que temía que las charlas políticas desencadenaran conflictos. Un año después, la situación lejos de menguar parece haberse recalentado. Por eso, a pocos días de la cena que reúne a todos los parientes, conviene repasar una lista de temas que podrían ayudarte a evitar que la cena termine a los gritos. Porque esquivar la discusión política no es una accidente, es casi un arte:
10 cosas de las que no hay que hablar durante la cena de Nochebuena
1.- De viajes
Tal vez alguien quiere hablar de un viaje que hizo, o que piensa hacer. No se debe hablar de viajes, porque el tema puede derivar en la necesidad de divisas y las restricciones a la compra de dólares. Esto suscitará la argumentación a favor y en contra y las consecuencias serán imprevisibles. En todos los casos, no hay que hablar de viajes.
2.- De fútbol
El fútbol es un tema ríspido, pero comparado con la política a esta altura parece inofensivo. Sin embargo, no se debe hablar de fútbol en la Nochebuena porque el interés podría derivar en comentarios sobre las transmisiones deportivas y el caso exigirá que los familiares actualicen públicamente sus opiniones sobre “Fútbol para Todos”, a lo que continuará la discusión política y luego una pelea. Hay que evitar hablar de fútbol.
3.- De Papá Noel
¿Hay algo más inofensivo que Papá Noel? ¿Podemos hablar sobre ésta tradición? N0. Es posible que el mítico personaje haga recordar con simpatía o antipatía a alguien de la familia las recientes declaraciones de la Presidenta que dijo ”Ahora nos hemos americanizado y los regalos se hacen el 24, a la noche, con Papá Noel”. Cualquier opinión, comentario, o apunte al respecto, podría terminar en un pelea. Mejor no hables de Papá Noel.
4.- De los Reyes Magos
Los queridos personajes bíblicos también pueden parecer inofensivos, pero hay que advertir en el mismo sentido que en el caso anterior que la Presidenta dijo preferir el día de Reyes: ”Cuando yo era chica – hace unos cuantos años atrás – los regalos no eran el 24, sino el 6 de enero”. ¿Para qué hablar de los Reyes esa noche si es tan fácil evitarlo?
5.- De la comida
La comida podría ser un tema amable para transitar la noche. Comer alegra a todas las personas, las predispone de manera amistosa a ingresar en el sosiego de la mesa. Pero hay que tener en cuenta que la conversación debe centrarse en los aspectos gastronómicos, en los sabores, el acierto de una preparación, y los recuerdos de platos de la infancia. La mínima insinuación sobre el costo de la comida para estas fiestas abrirá la puerta a hablar de inflación, de ahí al INDEC y de ahí al imprevisible mundo de la economía política. Aunque sorprenda, es increíblemente estrecha la distancia que puede separar la conversación del precio de un pollo con la evocación del neoliberalismo o los principios del ”capitalismo de Estado”. Tachemos la comida como tema.
6- De tecnología
Los omnipresentes celulares pueden ayudar a distraer la noche hablando de tal o cual aparato, de aplicaciones o del uso que hacen los adolescentes de los mensajes. Pero cuidado, hay un milímetro de distancia entre hablar de los celulares a que un tío empiece a hablar de las restricciones a las importaciones, o que leyó en un diario que la oferta de la tecnología es la más cara y limitada de toda región. Mejor habría que buscar otro tema.
7- De cine argentino
(Ni se te ocurra)
8.- De televisión
Con cautela, es posible hablar de televisión. En todos los casos es preferible hablar de series lejanas, cuanto menos conocidas mejor: ”¿Vieron la quinta temporada de Breaking Bad?” podría ser un ejemplo perfecto de una pregunta sin controversia. Pero hablar de televisión abierta puede culminar en un desastre. El comentario sobre un programa periodístico, o un periodista, será una verdadera declaración de guerra. Todo es tan sensible que puede resultar difícil esquivar la polémica política hasta cuando se habla de los programas de ficción locales. Como si fuera un juego de “Seis grados de separación”, alguien puede hacer referencia a las inclinaciones políticas de tal o cual actor y eso desembocará en un universo de asociaciones que terminará en una pelea total. Entonces, no hables de televisión.
9.- Del clima
Es la conversación preferida de los ascensores. Ningún tema parece socialmente más neutral e insípido que el clima. Hablar del clima es como decir “ajá” o “por supuesto”. ¿Qué podría pasar de malo hablando del clima? Pero resulta que en Buenos Aires últimamente el clima se volvió un tema polémico, y puede ser que el calor y los cortes de luz, o las tormentas y las inundaciones, le den una oportunidad a alguien para decir “lo que pasa es que no invierten…” y eso será suficiente para un apocalipsis familiar. Por eso, hay que evitar hablar del clima.
10.- Del pan dulce
Luego de que las campanas de las 12 que anuncian la Navidad, cuando los chicos – si es que los hay- están armando sus juguetes en los rincones, la acción de hablar del pan dulce de forma distraída parece no contener ningún peligro: “Está rico este pan dulce ¿de dónde es?”. ¡Pero cuidado! ese inofensivo comentarios sobre el pan dulce puede ser la oportunidad que estaba esperando algún pariente para recordar de forma positiva o negativa la época cuando se regalaba el pan dulce y la sidra para las fiestas. Y entonces, una hecatombe nuclear de opiniones políticas que la familia estaba reprimiendo con éxito hasta ese momento iluminará los rostros embravecidos de la parentela que se enfrentará con opiniones de un lado y del otro. No hables del pan dulce, y menos aún de la sidra.

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Esta lista paródica de temas que pueden iniciar una conflagración familiar en la cena de Nochebuena, culmina acá. Pero es seguro que cada uno que la leyó tiene sus propios items. Aunque parezca loco, casi todo puede entrar en esa lista, desde hablar de la Patagonia, de Harvard, de la carne de cerdo, o de las arepas venezolanas, hasta comentar el robo de un estéreo, la basura de las fiestas, o el estado de Puerto Madero. Hoy todo puede desatar asociaciones políticas y en ellas una discusión familiar importante. Mejor no hacerlo.







25 diciembre, 2012 a las 21:16
el pibe trosko dijo:
Hasta los comentarios sobre esta nota, invitan al debate. hola a todos, eso es la
politica, debatir ideas, ideologias, de eso se trata. Un sistema democratico nos
permite esto.