A diferencia de lo que sucede en Argentina y otros países, por tradición y por cómo están educados, en Francia los niños comen con alegría una gran variedad de alimentos. Así lo descubrió Karen Le Billon, una canadiense que durante un año se fue a vivir al pueblo natal de su marido francés con dos hijas de 3 y 5 años. Escribió su experiencia en Los niños franceses comen de todo y elaboró diez reglas para criar a niños felices y bien alimentados. Esta es la entrevista con Cukmi.
10 reglas para cuidar niños felices y bien alimentados
1.- Los padres están a cargo de la educación alimentaria de sus hijos.
2.- Evitar la alimentación emocional. La comida no es un calmante, un juguete ni un premio.
3.- Los padres deciden el horario de comida y el menú. Los niños comen lo mismo que los adultos.
4.- Comer es un acto social: sentarse a la mesa en familia y sin distracciones.
5.- Comer frutas y verduras de todos los colores y no repetir un plato durante la semana.
6.- No tiene que gustarte, pero sí tienes que probar.
7.- Máximo dos golosinas diarias y no a menos de una hora de comer.
8.- Darse tiempo para cocinar y comer.
9.- Comer principalmente comida casera. La comida rápida, chatarra o preelaborada debe ser ocasional.
10.- Comer es un acto entretenido, no estresante.

CUKMI: Cuando te mudaste con tu familia a Francia, ¿cuál fue la primera señal de que allá los niños comen de todo?
KAREN: Cuando mi hij
a era un bebé, vi las diferencias sorprendentes entre lo que ella comía y lo que comían los niños franceses, incluso los
bebés. Su primito comía roquefort y camembert, por ejemplo.
CUKMI: ¿Cuáles son las principales diferencias?
KAREN: Primero, los niños franceses aceptan comer una amplia variedad de alimentos, como se puede ver en los menús escolares que publico en mi web cada semana. Seis millones de niños almuerzan en los comedores escolares todos los días (no pueden llevarse el almuerzo desde la casa y las máquinas expendedoras están prohibidas). Y se sirven cosas como ensalada de remolacha, calabacín gratinado, todo tipo d
e verduras, pescados
y queso.
Además, los niños franceses por tradición no comen durante el día: hacen el desayuno, el almuerzo y la cena, más una merienda después del colegio. Está muy bien tener el estómago vacío (que es diferente a tener realmente hambre) entre las comidas. Se les enseña esto desde una edad temprana, porque sus padres creen que la variedad es importante, así pueden disfrutar del sabor de todo tipo de alimentos; y que una rutina estructurada es vital, así los niños no comen de más o se llenan con snacks.
CUKMI: ¿Cuál es la edad indicada para enseñarles?
KAREN: ¡Tan pronto como el bebé empieza a comer alimentos sólidos! Podés comenzar a cualquier edad, pero lo mejor es empezar antes de los dos años.
CUKMI: ¿El libro es sobre tu experiencia o hay una investigación detrás?
KAREN: Es un libro de memorias de cómo descubrí el enfoque francés y lo aplicó a mi familia. Sin embargo, el incluye explicaciones detalladas de la base científica que sustenta este enfoque, en varios cientos de artículos de investigación. Soy profesora, así que comprendo la literatura científica en muchos campos (neurobiología, psicología, medicina), pero el libro lo resume en un formato accesible.
CUKMI: ¿Y qué hacen los padres franceses cuando los niños se niegan a comer algo?
KAREN: No hacen escándalo, de manera que no crean una lucha de poder o una confrontación. Animan al niño a probar la comida, y te digo que con suficiente práctica aprenden y les gusta. La investigación científica muestra que un niño tiene que probar un alimento siete veces promedio antes de aceptar comerlo. Así que si rechanzan un alimento, los padres franceses simplemente esperan y vuelven a intentarlo la semana o el mes seguiente.
CUKMI: ¿Y qué es lo que no se debe hacer?
KAREN: Una “práctica prohibida” es ofrecerle sustitutos. Si los niños se niegan a comer algo, pueden elegir hacerlo. Pero no hay que ofrecerle otra cosa. Que los padres cocinen un plato separado a pedido de cada miembro de la familia está tradicionalmente mal visto.
CUKMI: ¿Los niños se comportan en los restaurantes igual que en su casa?
KAREN: Buena pregunta. Al niño se le enseña a ser cortés, a sentarse a la mesa durante la comida y a comer con buenos modales. Del mismo modo en el restaurante que en la casa. Sin embargo, las familias francesas no van a restaurantes con tanta frecuencia como lo hacemos nosotros (los americanos). Pero sobre todo comen en familia: más del 95% de las familias francesas se sientan a comer todos los días, al menos una comida, con todo el mundo comiendo en el mismo tiempo.
CUKMI: ¿Y cómo lidian los franceses con la falta de tiempo?
KAREN: Las familias francesas sólo pasan 18 minutos más al día cocinanado que en América del Norte (que pasan unos 45 minutos en total). Pasan cerca de 2 horas por día comiendo (mientras que a los norteamericanos les toma una hora). Así que es más lento. Sin embargo, los franceses se divierten con la comida. Tienen siempre a mano recetas simples, fáciles y rápidas para preparar en casa (no el lujo de los restaurantes franceses). Esto les permite disfrutar de sentarse con sus familias, tener una conversación, compartir historias, reírse. Así que este enfoque acerca a las personas.
Yo trabajo tiempo completo, y no tengo ayuda en casa. Compro todos los alimentos y hago todas las tareas de la cocina… así que, por supuesto, ¡estoy muy ocupada! Pero decidimos como familia que era una prioridad. Por ejemplo, no inscribimos a nuestros hijos en actividades después de las clases para que no entren en conflicto con la hora de la cena programada.
CUKMI: ¿Qué opinás de las madres que alimentan a sus hijos con la dieta vegetariana/orgánica?
KAREN: El libro no dice que todos tienen que comer lo que comen los franceses. La dieta francesa es rica en carne y productos lácteos. Esto no es apropiado para todo el mundo (muchas investigaciones dicen que es mejor comer menos carne y lácteos). El libro más bien se centra en cómo comemos (no en qué comemos); en el establecimiento de rutinas saludables; y enseñándoles a los hijos a amar una variedad de alimentos les estamos enseñando a ser consumidores competentes de por vida. Luego puedan tomar decisiones por sí mismos.
CUKMI: Imagino que habrás tenido cartas de muchos padres, ¿qué te dijeron?
KAREN: Dijeron muchas cosas maravillosas: varios descubrieron que la reducción de los snacks hacía a los niños más felices a la hora de comer, y que sus hijos estaban más dispuestos a comer verduras de lo que pensaban! Una madre me dijo: “Gracias por ayudarnos a ser mejores padres”. Otros sentían que las gente los culpaba porque sus hijos eran odiosos para comer y encontraron un alivio. Pero la mayor sorpresa fue que muchas personas sin hijos dijeron que aprendieron muchas cosas, y cambiaron la forma de alimentarse. Así que el libro es tal vez tanto para los adultos como para los niños.








1 marzo, 2013 a las 17:46
vannessa dijo:
los niños no deverian acer eso es injusto los odio pajina